Ceferino Sain
FAMILIA Y EMPRESA
¿Es recomendable que los hijos trabajen con sus padres?
Las empresas familiares más comunes en el mundo son aquellas de primera y segunda generación. Por ello, la relación de trabajo familiar más habitual es la de un padre o madre con su hijo o hija. Más allá de si los hijos reúnen los requisitos o no para trabajar en la empresa familiar, la pregunta que nos interesa aquí es si esto es bueno o no, tanto para los hijos como para los padres.
 
05-04-2017
 

¿Qué desean los padres al invitar a sus hijos a trabajar con ellos? Los estudios realizados a numerosos padres, aunque éstos no lo admitan abiertamente, indican que ellos buscan acuerdo e identificación con sus hijos, respeto y aceptación de la autoridad paterna, aprecio, admiración, que se sientan orgullosos de los logros de los padres, y que continúen el legado de la empresa, con sus valores y enfoque de negocios.
Al revés, ¿qué desean los hijos al trabajar con sus padres? Estudios con muchos hijos muestran que éstos buscan, fundamentalmente, dos cosas: apoyo para su crecimiento personal y lograr que sus padres se sientan orgullosos de ellos.
Todos los padres e hijos que trabajan juntos saben que muchas veces la relación no es fácil. Por mucho que se quieran y admiren mutuamente, muchas veces las relaciones no son muy compatibles. Y sin embargo, la mayoría de los padres fundadores o líderes de empresas familiares anhelan que sus hijos continúen su legado y tomen algún día el relevo.
¿De qué depende la compatibilidad? He llegado a la conclusión que ella depende, en buena medida, de la aceptación del padre (o madre) de que su hijo (o hija) pueda ser diferente a él o ella. Cuando padres exitosos desean que sus hijos sean como ellos y sigan exactamente sus pasos, la frustración puede ser grande. Los sicólogos han estudiado que cuando el hijo mayor es hombre y su padre quiere que sea un clon de él como sucesor (caso muy típico), la decepción es muy probable, porque los primogénitos hombres suelen ser más parecidos en personalidad y carácter a su madre, o al menos tienen más afinidad con ella. En cambio, la hija mayor suele tener más parecido y afinidad con el padre. Con el segundo hijo o hija suele suceder lo contrario, y se restablece el equilibrio en la familia. Sexos opuestos se atraen, parece ser la explicación, y estas relaciones se generan en los primeros años de vida. En consecuencia, la compatibilidad de caracteres y personalidades depende del sexo o género del hijo y del orden de nacimiento, entre otras cosas.
Pero también depende de las etapas en la vida de los padres y de los hijos. En su tesis doctoral en Harvard, John Davis concluyó que, en ciertas etapas vitales, las relaciones entre padres e hijos eran mejores y en otras, peores. Luego de investigar los ciclos de vida de 89 parejas de padres e hijos, descubrió que, por ejemplo, cuando los padres tienen entre 40 y 50 años, y sus hijos entre 15 y 25, las relaciones entre ambos son difíciles. Los padres están en la “transición de la mediana edad”, y los hijos están tratando de separarse de su familia y establecer sus identidades. Esta etapa puede extenderse un poco más hoy en día, tal vez hasta los 55 de los padres y 30 de los hijos. Está perfectamente caracterizada en la famosa canción “Father and Son”, del inolvidable Cat Stevens. Cuando padres e hijos pasan esas etapas vitales, las relaciones entre ambos tienden a mejorar mucho. Luego, entre los 60 y 70 de los padres, y 35 y 45 de los hijos, vuelven a aparecer las turbulencias, porque se acerca la hora de entrega del bastón de mando por parte del padre, y los hijos “piden pista” y oportunidades de gestionar y liderar la empresa.
No obstante todo lo anterior, y respondiendo directamente la pregunta que da origen a esta columna, yo sí recomiendo que padres e hijos trabajen juntos, pero teniendo muy presente los temas que hemos comentado más arriba. Además, el ingreso a la empresa de un hijo con experiencia fuera, una abundante comunicación directa entre ellos, y el tenerse respeto y confianza, son fundamentales para una relación fructífera.

Escrito por Jon Martínez. Profesor del ESE Business School, U. de los Andes

 
Banner Publicitario
 
 
Datos Ceferino Sain Volumen Visual