Ceferino Sain
SUELDOS EN LA EMPRESA FAMILIAR
¿Cómo fijar sueldos en la PyME familiar?
Determinar cuánto cobrarán los hijos que se van incorporando a la empresa puede generar conflictos entre empleados y hasta con otros miembros de la familia.
 
15-03-2017
 

Dos hermanos y fundadores de una empresa, ambos con hijos que ingresaron a trabajar en la empresa familiar por su propia voluntad, con ganas de desarrollarse y hacerla crecer. Fundar una empresa y que perdure más de dos décadas es un gran logro. Pero, de pronto, emergen diferencias. En una charla, uno de ellos expresa su malestar por el sueldo que se aprobó para uno de los hijos de su hermano. Es tal su malestar, que hasta amenaza con dejar todo. ¿Qué está pasando? ¿Adónde se fue la armonía que cultivaron y transmitieron hasta ese momento?

Las expectativas e ilusiones
Cada miembro de la familia tiene sus propias ideas y expectativas acerca del proyecto de empresa. En ese sentido, el ingreso de los hijos es un proceso clave. Lo que hasta ese momento podían ser diferencias tolerables se transforman en situaciones extremas. Donde había capacidad negociadora, se pasa a posturas inflexibles. Lo que era admisible entre los adultos fundadores se convierte en conflicto duro cuando se ponen en juego diferencias entre los hijos. Se pierde de vista el proyecto y se pasa a tener preponderancia la defensa de la idea personal. Entonces, lo importante es hablar de las diferencias y establecer códigos comunes para el manejo. No sólo se trata de resolver el problema actual, sino de dar una imagen y marco a las siguientes generaciones, mostrando capacidad y flexibilidad a la hora de definir políticas de trabajo.

De qué hablamos, de qué no hablamos
Muchas veces, para entender el funcionamiento de una empresa, sólo basta revisar las cuestiones de las que no se habla. Hay temas que parecen irrelevantes, hasta que nos damos cuenta de que los fuimos evitando. No se trata de hablar por hablar, si no de crear marcos de encuentro, donde –a través de un plan y metodología especifica- abordar los temas de negocio y familia a modo preventivo. En la medida que lo hacemos, no surgen como explosiones con pronósticos reservados.

¿Cuánto pagamos?
Es fácil decir que los hijos deben cobrar lo que el mercado paga por un mismo puesto. Se suele aconsejar eso para mantener coherencia y racionalidad en la empresa, y no generar discordias innecesarias con el resto del personal. Sin embargo, en la práctica, sucede diferente. Surge una lucha interna entre sentimientos filiales y lógicas del negocio que se contraponen. En este aspecto también es clave prevenir. ¿Qué significa? Fijar reglas con antelación y definir políticas de ingreso de los hijos y sus remuneraciones.

Manejo de conflictos
Si las diferencias se abordan en términos de todo o nada, de visiones contrapuestas o actitudes competitivas, el proyecto de empresa familiar se hunde como el Titanic. Es fácil y usual que el impulso domine la reacción. Sin embargo, hay que aprender a dominarlo, pensando más allá del momento actual y manteniendo la visión de futuro y de conjunto.

Escrito por Nestor Rabinovich

 
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