Ceferino Sain
SOCIEDADES POR ACCIONES SIMPLIFICADAS
13 beneficios de este nuevo tipo de la Sociedades por Acciones Simplificadas
Las nuevas Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) brindan cierta simplicidad y agilidad en la constitución, estructura y desarrollo de un vehículo legal para la formación de nuevas empresas.
 
01-12-2017
 

Las nuevas  Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), reglamentadas en la Ley Pyme que se sancionó a mediados del año 2017, brindan cierta simplicidad y agilidad en la constitución, estructura y desarrollo de un vehículo legal para la formación de nuevas empresas. Un repaso de sus principales beneficios:
1. Simples. Son más sencillas de constituir y más económicas respecto de las sociedades tradicionales, las Sociedades Anónimas (SA) y las Sociedades de Responsabilidad Limitada (SRL), que son las formas legales más habituales hasta ahora en la Argentina.
2. No se necesitan socios. A diferencia de las SRL o las SA, que requieren por lo menos dos socios para constituirse, las SAS pueden ser unipersonales, es decir, estar en manos de un único emprendedor.
3. Sin límites de socios. Tampoco tienen un número máximo de integrantes, como sí ocurre en las SRL, donde se acepta hasta 50 asociados.
4. En pocos días. Si se utiliza el modelo tipo previamente aprobado, la inscripción puede realizarse hasta en 24 horas, de acuerdo a lo dispuesto en el art. 38 de la mencionada ley 27.349 (Ley Pymes).
5. Digitales. Se promueve la digitalización de las inscripciones societarias así como las notificaciones por la misma vía, lo que acelera significativamente todos los plazos de registración y modificaciones estatutarias. A la inscripción, se obtiene la Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT) online.
6. Fácil aumentar el capital. También está autorizada la integración de un aumento de capital inferior al 50% del mismo sin necesidad de publicar edictos ni registración. Se faculta a realizar aportes irrevocables por 24 meses.
7. Clases de acciones. Pueden constituirse por instrumento público o privado y su capital puede dividirse en acciones, que a su vez admiten distintas clases (ordinarias, preferidas o escriturales), lo que no ocurre en las SRL.
8. Facturas. La AFIP le otorga factura tipo A automáticamente, al momento de la constitución, no ocurriendo lo mismo con otro tipo de sociedades.
9. Administración unipersonal. La administración puede ser unipersonal con la designación de un suplente, salvo que se haya propuesto un síndico. Su duración puede ser indeterminada y la fijará el estatuto social.
10. Capital inicial bajo. El capital mínimo que requiere para su constitución es muy bajo. Es el equivalente a dos salarios mínimos, vitales y móviles, a diferencia de la sociedad anónima (SA) donde se exige la suscripción mínima de $ 100.000.
11. Separación del capital personal. Reduce los riesgos, por ejemplo frente a una inscripción como monoributista, ya que los accionistas de una SAS limitan su responsabilidad a la integración de las acciones que suscriban o adquieran.
12. Objeto social amplio El objeto social podrá ser plural y deberá enunciar en forma clara y precisa las actividades principales que constituyen el mismo
13. Control. No necesitan sindicatura, a diferencia de la sociedad anónima unipersonal, que sí la requiere. Tampoco estarán bajo la fiscalización de la Inspección General de Justicia (IGJ), por lo que no deben presentar sus estados contables a este organismo, como sí deben hacerlo las SA.

Escrito por Diego Cutignola

 
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