Ceferino Sain
RIQUEZA FAMILIAR
El capital de la familia empresaria
La riqueza conseguida por una familia empresaria no se mantiene por sí sola en el tiempo. Sin una planificación cuidadosa, una fortuna conseguida después de mucho tiempo y esfuerzo, puede perderse fácilmente en una o dos generaciones. Este problema es común a todas las empresas familiares, de ahí la existencia de un refrán muy conocido en varios idiomas que con distintas variaciones sostiene que: “la fortuna familiar se pierde en tres generaciones”.
 
26-07-2017
 

En general a los fundadores les cuesta enfrentar el desafío de la continuidad,  no sólo porque a veces no saben cómo hacerlo, sino también porque perciben que es algo que les demandará tiempo y decisiones difíciles, con un resultado que seguramente nunca verán. Por eso trabajar por la continuidad de la empresa familiar, se parece mucho a plantar un árbol noble de crecimiento lento; un árbol que no podrá ver crecido quien lo plantó.
La riqueza de una familia empresaria esta compuesta por tres tipos de capital. El capital humano, el intelectual y el financiero. El capital humano de una familia consiste en los individuos que la componen. El capital intelectual está compuesto por el conocimiento que tiene cada uno de sus miembros. Y el capital financiero esta integrado por los bienes y recursos económicos que posee.
Generalmente se cree que para preservar la empresa sólo se necesita una gestión exitosa del capital financiero de la familia. Si bien esto puede ser parcialmente cierto, eso no puede lograrse si además no se gestiona exitosamente el capital humano e intelectual de la familia, ya que son los actos de los miembros de la familia y no lo que ellos tienen, lo que determinará el éxito y la continuidad de la empresa.
Algunas familias empresarias saben que la preservación de la familia tiene que ver fundamentalmente con el tema de cuidar y desarrollar su capital humano e intelectual. Por eso exigen que todos sus miembros sean educados al máximo de sus posibilidades. Saben que el crecimiento financiero de la familia es un efecto de la buena gestión de su capital humano e intelectual, no la causa. Saben que en definitiva es el comportamiento humano lo que determina que una familia pueda conservar o no su empresa.
Sin embargo muy pocas familias ponen el foco en su capital humano e intelectual; es más, muchas de ellas ni siquiera reconocen que poseen estas otras formas de capital. Esta falta de conocimiento y evaluación del capital humano e intelectual de la familia, muchas veces es una de las principales causas por las que una empresa no puede continuar. El reconocimiento por parte de la familia de que tiene estas tres formas de capital, sumado a su monitoreo y evaluación periódica, es uno de lo aspectos que posibilita conocer adecuadamente el estado de la empresa familiar.
Cuando una familia descubre que tiene estas tres formas de capital, tiene que decidir cuáles serán las prioridades de su gestión. Las familias que comprenden que el crecimiento de su capital humano debe ser su prioridad, tienen más posibilidades de preservar y hacer continuar su empresa.
Pero junto al crecimiento del capital humano, también debe gestionarse el desarrollo del capital intelectual de la familia. La fortaleza de la familia depende fundamentalmente de sus valores, pero también de sus conocimientos. Las familias deben estar preparadas intelectualmente para poder tomar las mejores decisiones en base al análisis de la información disponible. La información no tiene valor a menos que se sepa cómo hacer uso de ella. Por eso la capacidad de una familia de tomar una mayor cantidad de buenas decisiones se convierte en su capital más importante.
No existe un test que permita medir objetivamente el capital intelectual de la familia, su evaluación sólo puede hacerse a través del reflejo de los éxitos de sus miembros. El mismo crecimiento de su capital financiero sin duda también refleja el estado de su capital intelectual. Pero sólo el crecimiento del capital humano e intelectual aumenta las posibilidades de crecimiento del capital financiero de la familia a largo plazo, ya que aunque este último pueda crecer sin un crecimiento simultáneo de los otros dos, a la larga éste se perderá a medida que el capital humano disminuya su valor.
El capital financiero de una familia puede ser sin duda una herramienta muy valiosa para promover el crecimiento de sus capitales humano e intelectual; pero no hay que olvidar que sin capital humano no puede haber activos familiares, y sin éstos no puede haber empresa familiar. Una familia con capital financiero, pero con sus miembros infra-educados, es decir con un bajo capital intelectual, difícilmente estará en condiciones de tomar buenas decisiones a largo plazo como para sustentar la continuidad de la empresa.
La posibilidad de continuidad de la empresa en el tiempo radica en saber que sólo el crecimiento del capital humano e intelectual de la familia es lo que puede asegurar el éxito, y que el crecimiento de su capital financiero sólo proporciona una herramienta muy importante para conseguir y sustentar ese éxito.

FUENTE: Niethardt & Asociados.

 
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