Ceferino Sain
FAMILIARES POLÍTICOS
¿Deben trabajar los yernos y nueras en el negocio familiar?
¿Debe admitirse que los esposos y esposas de las hijas e hijos, respectivamente, trabajen en la empresa de la familia? Esta cuestión no tiene fácil respuesta.
 
06-07-2017
 

Hay casos de hijos políticos altamente competentes que son la figura clave de la empresa de la familia. Algunos de ellos ejercen la dirección general y es gracias a su capacidad de dirección que se ha podido mantener la empresa en la familia una generación más. En otros casos, el marido de una hija, al morir el fundador, trabaja en la empresa en plano de igualdad con los hermanos adoptando la representación legal de las acciones de  su esposa. Sin embargo, el caso más común es el del hijo o hija político que trabaja en labores de base o de mando de la organización sin que sus cualidades sean un elemento fundamental para el éxito de la empresa, es más, en muchos casos, simplemente, se le ha hecho el favor de darle un empleo cuando perdió el trabajo que tenía en su anterior empresa.
Abrir las puertas a los yernos y nueras sin establecer condiciones de acceso y funcionamiento es tan mala idea como no establecerlas para el caso de hijos e hijas. Tampoco lo es el tener la empresa siempre lista para emplear a todo aquel que pierde su trabajo o  desea encontrar otro.
Cuando las condiciones de acceso son muy estrictas y garantizan la competencia y profesionalidad de los familiares que se incorporan y se valora tanto la competencia de familiares y no familiares a la hora de ascender, la probabilidad de que el cónyuge de un familiar se convierta en un problema para la empresa como efecto de sus propias actitudes  o de las de su familia política disminuyen significativamente. Sin embargo, si en la empresa reina la actitud de doble ciudadanía en la que los familiares son ciudadanos de pleno derecho y los trabajadores no familiares están en segundo lugar,  es probable que se cree la tercera ciudadanía, la de los familiares políticos, que no son familiares ni personal. Pueden llegar a separarse tanto de la familia como del personal. Éstos últimos es muy fácil que piensen que tienen trabajo por ser el yerno o la nuera del jefe no por sus propios méritos.
Por otro lado, hay que considerar que abrir la puerta a todos los familiares, si éstos son muchos, puede aumentar significativamente la complejidad de la empresa.  Por tanto, algún límite se tiene que poner a la incorporación de familiares de todo tipo, porque si no, la empresa se puede convertir en un lugar con muchos elementos emocionales añadidos a cada decisión empresarial.
¿Pero le interesa a los yernos y nueras trabajar en la empresa de sus suegros?  La respuesta  tampoco es fácil. Si el negocio familiar representa una importante oportunidad para su carrera profesional, la familia en la empresa se lleva bien y lo aceptan,  puede hacer aportaciones significativas y únicas, y la forma en que se dirige la empresa pone por delante las necesidades de la empresa y el rendimiento de las personas sobre el hecho de pertenecer a la familia, probablemente, le pueda  interesar.  Mientras más complejo sea el panorama familiar, menor  la preparación del yerno o la nuera y más influyan las cuestiones familiares en las decisiones empresariales, menos interesante le resultará a largo plazo.  Aunque la persona tenga necesidad de encontrar un trabajo normalmente no se hace un favor a sí misma si entra en la empresa de la familia sin que se cumplan las condiciones debidas, porque se puede convertir en una persona que no sea respetada, ni por la familia, ni por los empleados y, además, si se divorcia, puede perder no sólo a su esposa sino también su trabajo. Por otro lado, ¿adónde se va un hijo político que lleve años en la empresa y que haya decidido marcharse? Si piensa en conseguir otro trabajo es posible que sus oportunidades puedan estar con los competidores del negocio familiar. Si decide trabajar para la competencia se puede crear un conflicto familiar de gran magnitud.
Lo fundamental, sin embargo, es que la familia valore claramente la situación de la empresa y la probabilidad de que la familia se  pueda beneficiar de las aportaciones de los cónyuges de los hijos e hijas y tome la decisión, de forma dialogada y justificada, de ofrecer o no a éstos la posibilidad de incorporación al negocio familiar en condiciones  semejantes a las impuestas para los hijos e hijas. En ningún caso, es conveniente para ninguna de las partes que los yernos y nueras  se incorporen a trabajar en la empresa de la familia sin haber trabajado anteriormente en otro lugar.

Escrito por Rafael Rodríguez Díaz  -  www.leflaempresafamiliar.com

 
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