Ceferino Sain
PROPIEDAD PSICOLÓGICA
La propiedad psicológica en la empresa familiar: una inversión de futuro
Generar un sentimiento de propiedad psicológica fuerte y positivo en los miembros de la siguiente generación puede ser clave para asegurar la pervivencia de la empresa familiar.
 
26-04-2017
 

El papel de la siguiente generación en las empresas familiares es fundamental para su éxito y su continuidad a lo largo del tiempo. De hecho, una característica común en las empresas familiares exitosas y longevas es su capacidad para lograr que los miembros más jóvenes de la familia participen activamente y se conviertan así en propietarios comprometidos y responsables. ¿Cómo se consigue despertar este interés? ¿Es posible fomentar la propiedad psicológica? Este artículo arroja luz en este ámbito y en las implicaciones que tiene concretamente para la empresa familiar.
La participación, el compromiso y la identificación de los jóvenes con el proyecto empresarial de la familia se traducirá en contribuciones constructivas tanto para la familia y la empresa como para la sociedad en general. La propiedad psicológica es un factor que contribuye positivamente a la mejora del bienestar y el rendimiento de los empleados, y que se puede aplicar también a los miembros de la próxima generación de empresas familiares.

¿Qué es la propiedad psicológica?
La propiedad psicológica es el estado emocional y cognitivo mediante el cual las personas se identifican con algo, que puede ser material o inmaterial, y que sienten como parte de sí mismas[1]. En otras palabras, la propiedad psicológica puede definirse como una relación cognitiva y afectiva que se establece entre la persona y ciertos objetos. Dichos objetos pueden referirse a ideas, relaciones afectivas, bienes materiales, otras personas… El concepto de propiedad psicológica se ha asociado con el bienestar de los empleados y con los comportamientos altruistas y de responsabilidad social corporativa, entre otros aspectos positivos[2].
La propiedad psicológica se desarrolla de forma natural y se basa en la conexión que establece una persona con ciertas ideas, objetos, relaciones, individuos… Para saber qué elementos integran nuestra propiedad psicológica, podemos preguntarnos: “¿Qué es mío?”. Las respuestas a esta pregunta (que pueden ser objetos materiales o bienes intangibles) nos darán las claves de nuestra propiedad emocional, que en realidad es parte de nosotros mismos y nos define como personas.

Propiedad emocional en la empresa familiar
Diversas investigaciones muestran que el sentido psicológico de la propiedad es una parte integral de la relación del empleado con la organización. En el contexto de la empresa familiar, el apego y la identificación que existe en el sentido de la propiedad es la esencia de la cultura de las empresas familiares, que es única de cada empresa, y por ello una ventaja competitiva inimitable para las empresas no familiares.
El sentimiento de pertenencia de la siguiente generación a la empresa familiar resulta beneficioso y puede traducirse en actitudes como el compromiso con la empresa y la intención de seguir participando en el proyecto empresarial, y contribuir a su propio bienestar. Sin embargo, la propiedad psicológica también puede ser percibida como una carga por parte de algunos miembros de la siguiente generación si no se gestiona adecuadamente la relación entre las siguientes generaciones y la empresa.
Por otra parte, es importante saber que los efectos psicológicos de la propiedad no son estáticos y es probable que cambien, de la misma forma que las personas pasan por diferentes etapas a lo largo de su vida. Asimismo, la evolución de la propiedad psicológica es un proceso que comienza a una edad muy temprana y no tiene fin, es permanente. En este sentido, es fundamental entender cómo los jóvenes viven la experiencia de formar parte de una empresa de propiedad familiar, con el fin de crear el ambiente más propicio para que los miembros de la siguiente generación establezcan un vínculo positivo y fuerte con la empresa familiar.

Orígenes de la propiedad emocional en la empresa familiar
Dos de los pilares clave que dan origen a la propiedad emocional y que sustentan su transmisión a través de las generaciones son un clima familiar en el cual la empresa sea concebida como un elemento fundamental y que los jóvenes tengan una estrecha relación con uno o más miembros de la generación senior, según muestra el estudio cualitativo sobre la propiedad emocional realizado por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE[3].
El estudio muestra que el clima familiar es un factor importante para la génesis de la propiedad emocional en los miembros jóvenes de las empresas familiares. Por clima familiar se entiende el conjunto de relaciones entre los miembros de la familia, los patrones de comportamiento y las características de la organización familiar. Cada familia crea su propio clima familiar a través del tiempo; si durante este proceso los miembros de la siguiente generación perciben que la empresa es un elemento básico en la organización familiar, el sentimiento de propiedad psicológica hacia la empresa comenzará a florecer desde temprana edad. “Se trata de una atmósfera, algo que se ha ido creando con el tiempo. Es un sentido general de la responsabilidad hacia aquello que hemos recibido y queremos continuar, es algo casi espiritual” explica uno de los participantes del estudio. Del mismo modo, otro participante comenta la importancia del clima familiar en el desarrollo de la propiedad emocional: “Nace a través de un clima familiar especial, una atmósfera en la familia que se forja mediante las conversaciones relacionadas con la empresa familiar desde que eres un niño. El vínculo con la empresa familiar se transmite porque es una parte fundamental de tu vida”
Tener una relación especial con uno o varios miembros de la familia de la generación anterior también influye de manera positiva en el desarrollo de una propiedad emocional fuerte. En la mayoría de los casos, los jóvenes consideran a estas personas como mentores. Es alguien a quien se sienten muy cercanos, en quien confían plenamente y admiran por ser un importante contribuyente al éxito de la empresa familiar. Este comentario de uno de los participantes del estudio define muy bien este sentimiento: “Heredé mi vínculo con el negocio de mi abuelo. Vi como él vivió y disfrutó de su trabajo en la empresa familiar. Todo mi entusiasmo hacia la empresa familiar proviene de su espíritu emprendedor”.
En definitiva, vemos que dos pilares importantes en el origen de una propiedad psicológica fuerte son (1) un clima familiar en el que la empresa sea un elemento fundamental de la experiencia familiar, y (2) una relación especial y positiva con uno o más miembros senior de la familia, que sea(n) percibido(s) por el joven como alguien que disfruta o disfrutó enormemente su trabajo en la empresa familiar.

Desarrollo de la propiedad psicológica
El sentimiento de propiedad es una parte importante de la condición humana. Las personas desarrollan sentimientos de propiedad psicológica hacia diferentes objetos, tanto materiales como inmateriales, a lo largo de sus vidas, y estos sentimientos de propiedad dan forma a su identidad. Por otra parte, los sentimientos de propiedad tienen importantes consecuencias conductuales, emocionales y psicológicas. Por ejemplo, en el entorno de la organización, la propiedad psicológica se ha asociado con un rendimiento óptimo, responsabilidad, satisfacción y felicidad en el trabajo, comportamiento altruista y compromiso con la organización.
Hay varias formas de desarrollar  la propiedad psicológica fuerte[4]. Si nos centramos en la empresa familiar, serían:
1) conocimiento profundo de la empresa familiar,
2) inversión (tiempo, energía…) en la empresa familiar,
y 3) la capacidad de control de la empresa familiar.
El conocimiento profundo se desarrolla a través de una relación directa con la empresa familiar. En este sentido, cuanta más información tenga la persona sobre la empresa familiar y más estrecha sea su relación con ella, más fuerte será la propiedad psicológica que experimentará. Asimismo, invertir mayor energía, esfuerzo y tiempo en la empresa llevará a desarrollar sentimientos de pertenencia hacia ella. Por último, cuanto mayor sea el control que se pueda ejercer sobre la empresa familiar, más fuerte será la propiedad psicológica que se experimente.
Normalmente, los miembros de la siguiente generación tienen numerosas oportunidades de conocer la empresa, y desde una edad muy temprana: a través de conversaciones familiares, de visitas a la empresa, etc. Del mismo modo, el contexto de empresa familiar ofrece una gran cantidad de oportunidades para que los miembros de la generación inviertan en el negocio de diferentes formas: inversión de tiempo, conocimientos, ideas…, o el ejercicio de los valores familiares. Sin embargo, para los jóvenes, el tercer aspecto (el control) es el que resulta más desafiante en el ámbito de la empresa familiar, en especial cuando aún no se les ha delegado autoridad en el negocio.

Un factor clave
En la empresa familiar, aquellos familiares que tengan altos niveles de propiedad psicológica es probable que vivan la experiencia de la empresa como una prolongación de sí mismos. Por lo tanto, se espera que la propiedad psicológica se asocie positivamente con la asunción de la responsabilidad, el compromiso, el orgullo de pertenencia, el entusiasmo, el cuidado y la protección de la empresa familiar.
En general, en las empresas familiares, donde el entusiasmo y amor por el negocio es de suma importancia, y forjará la identidad profesional de sus miembros, resulta imprescindible fomentar una propiedad psicológica fuerte y positiva en las siguientes generaciones. Conocer sus raíces y los factores que pueden aumentar o disminuir este vínculo emocional y cognitivo con el negocio se convierte, a nuestro juicio, en un punto relevante, para el éxito de los negocios familiares. Por esta razón, en los próximos números de la newsletter analizaremos las diferentes dimensiones de una propiedad psicológica positiva y negativa, así como sus implicaciones en el bienestar de los jóvenes y la influencia que puede tener en la pervivencia de la empresa a lo largo de las generaciones.

 [1] Pierce, Kostova, & Dirks (2001). Toward a theory of psychological ownership in organizations. Academy of Management Review, 26: 298-310.
 [2] Avey, Avolio, Crossley & Luthans (2009). Psychological ownership: Theoretical extensions, measurement and relation to work outcomes. Journal of Organizational Behavior, 30: 173-191.
 [3] Ceja & Tàpies (2011). A model of psychological ownership in next generation members of family-owned firms: A qualitative study.  Artículo en revisión
 [4] Pierce, Kostova, & Dirks (2001). Toward a theory of psychological ownership in organizations. Academy of Management Review, 26: 298-310.

FUENTE: http://blog.iese.edu/in-family-business/la-propiedad-psicologica-en-la-empresa-familiar-una-inversion-de-futuro/

 
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