Ceferino Sain
LA MUJER
La mujer en la empresa familiar: de sucesora a emprendedora
Diversos estudios apuntan que las mujeres jóvenes prefieren emprender su propio negocio que asumir el rol de sucesoras en la empresa propiedad de su familia. ¿Por qué les interesa más ser emprendedoras que sucesoras? ¿Cómo puede la familia empresaria aprovechar este espíritu emprendedor? Este artículo responde a estas cuestiones.
 
23-11-2016
 

Los retos de la mujer como sucesora
Las hijas que asumen el rol de sucesoras muchas veces desafían la manera que tienen de relacionarse las familias más tradicionales. Asimismo, aun cuando generalmente tienen una mejor relación con el padre, ya que la sucesión de padre a hija suele ser más fácil y menos conflictiva que la sucesión padre-hijo o la sucesión madre-hija, la relación de la mujer sucesora con la madre y con sus hermanos puede resultar desafiante [1].
Una característica especial que se ha encontrado en las mujeres sucesoras es la importancia que dan a la preservación de la armonía y de las relaciones positivas con su predecesor o predecesora, así como con el resto de la familia [2]. Al centrar su atención en el cuidado de las relaciones entre familiares, su papel resulta clave para el éxito de toda transición generacional.
La nueva generación de emprendedoras en la empresa familiar
Como acabamos de ver, las mujeres suelen facilitar los procesos de sucesión gracias al cuidado que otorgan a las relaciones interpersonales con sus predecesores y con el resto de la familia.  Sin embargo, numerosos estudios [3] señalan que las mujeres jóvenes prefieren emprender su propio negocio que asumir la posición de sucesoras en sus empresas familiares.
El comenzar su propio negocio atrae cada vez a más mujeres en las familias empresarias. Pero ¿por qué les interesa ser emprendedoras en lugar de sucesoras? Algunas investigaciones [4] apuntan que las mujeres buscan el equilibrio entre su vida personal y profesional, y la flexibilidad necesaria para gestionar ambos frentes. Otra de las razones por las que prefieren crear su propia empresa es que generalmente les atrae menos el poder y el dinero que a los hombres. Asimismo, las mujeres se sienten más realizadas profesionalmente creando una empresa desde cero, ya que perciben que de esta manera pueden “ser ellas mismas”.
“Para la familia empresaria, promover el espíritu emprendedor de la mujer puede resultar beneficioso para diversificarse, renovarse y mantenerse competitiva a través de las generaciones.”
Un estudio llevado a cabo por el Centro de Liderazgo Creativo en los Estados Unidos [5], encontró cinco factores clave que motivan a las mujeres a emprender sus propios proyectos profesionales en lugar de ocupar el rol de sucesoras en sus empresas familiares: 1) establecer una red de contactos, 2) sentirse auténticas, 3) ser autónomas, 4) tener mayor claridad respecto a su propósito como profesionales y 5) sentirse unidas a otras mujeres emprendedoras.
Para la familia empresaria, promover el espíritu emprendedor de la mujer puede resultar beneficioso para diversificarse, renovarse y mantenerse competitiva a través de las generaciones. Existen varias maneras de apoyar a las mujeres emprendedoras, por ejemplo, con la aportación de capital económico o a través de la ayuda de mentores con experiencia empresarial.
En definitiva, aun cuando la capacidad de construir puentes entre las diferentes generaciones y fomentar el cuidado de las relaciones intrafamiliares se asocia principalmente a la naturaleza de la mujer, estas son cualidades clave que deben cultivar todos los miembros de la familia empresaria, sobre todo durante periodos de transición importantes. Asimismo, las empresas familiares deben fomentar el espíritu emprendedor en todos los miembros de las siguientes generaciones, y especialmente en las mujeres, para quienes el desarrollo de un proyecto empresarial propio resulta especialmente motivador y gratificante.

Escrito por Lucía Ceja, investigadora de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE

 
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