Ceferino Sain
SALARIO
Cómo motivar a tus empleados con el salario emocional
El dinero no da la felicidad y por eso mismo no es lo más importante a la hora de aceptar un empleo o ser fiel a uno. Cada vez más, los trabajadores tienen en cuenta otra serie de motivaciones o beneficios que enriquezcan su bienestar personal o familiar.
 
31-08-2016
 

Programas de formación dentro de la empresa, horarios flexibles, buen ambiente laboral… todo ello es parte de lo que se conoce como salario emocional y, aunque no es parte de la nómina, es un elemento fundamental para mantener a un trabajador feliz y motivado. 

¿Qué es el salario emocional?
Por definición, el salario emocional se compone de todos aquellos beneficios intangibles que el trabajador obtiene por parte de la empresa. Es decir, no aparecen en la nómina pero hacen que un empleado vuelva cada lunes a su puesto con ganas y una sonrisa. No son fáciles de detectar, porque pueden variar según cada persona, pero en general existen varios tipos:

Conciliación
Se trata de poner facilidades para que los empleados puedan compaginar su vida personal y profesional. Esto se materializa en horarios de trabajo flexibles, días libres por enfermedad propia o de los hijos, guarderías, etc. 


Crecimiento
No hay mejor motivación que saber que puedes crecer y ganar importancia dentro dentro de una empresa. El empleado no sólo valorará el poder tener un futuro dentro de su empresa, sino que además afianzará su relación con esta. 


Desarrollo
Para poder escalar puestos dentro de una empresa es necesario aprender, mejorar y normalmente adquirir nuevos conocimientos. Ayudar y acompañar al trabajador en este proceso será un factor a favor.


Valores 
Promover y comunicar una cultura de empresa con la que los empleados se sientan cómodos fomenta la sensación de pertenencia y, en ocasiones, de orgullo. 


Entorno
Un buen ambiente de trabajo en el que no hay conflictos retiene el talento de la empresa y motiva al equipo. 


¿Por qué el salario emocional es una fuente de motivación?
Hoy en día la mayor parte de las personas trabajan para vivir, no viven para trabajar; sobre todo las nuevas generaciones. Por eso, es habitual que valoren su tiempo libre y su felicidad en el trabajo por encima de la retribución económica. El salario emocional cubre estas necesidades y genera una motivación que, además, tiene un impacto positivo en la productividad del empleado.
La productividad no es la cantidad de horas que una persona dedica a la empresa, sino la energía que pone en cada una de sus tareas. Un sueldo más ajustado pero menos horas de trabajo y más tiempo para sí mismo hace que el trabajador esté más a gusto y sea más productivo cada día. Con esta fórmula se establece una relación entre la empresa y el empleado en la que ambas partes salen ganando.

Muchas organizaciones están incorporando este nuevo modelo de gestión del capital humano y son las empresas preferidas por las nuevas generaciones para desarrollar su carrera profesional. Algunos de los beneficios cuantificables que detectan son una mayor productividad, índices de rotación más bajos y menor nivel de absentismo. Todo esto pone de manifiesto la importancia de diseñar una política retributiva en la que esté incluida el salario emocional.

Fuente. www.edenred.es

 
Banner Publicitario
 
 
Datos Ceferino Sain Volumen Visual