Ceferino Sain
ETAPAS Y TRANSICIONES
La propiedad en la Empresa Familiar
A medida que la empresa familiar crece y la familia propietaria se expande, la estructura de la propiedad cambia inevitablemente. Los expertos en empresas familiares sostienen que la mayoría de estas empresas caen en alguna de las tres grandes estructuras de propiedad (dueño-director, sociedad de hermanos y consorcio de primos), y que cada una de ellas tiene sus propias características y desafíos.
 
16-06-2016
 

De acuerdo a un estudio llevado a cabo por el profesor John Ward, luego desarrollado por Gersick y otros colegas, en general con el transcurso del tiempo las empresas familiares se mueven a través de estos tres tipos, en donde cada transición tiene sus propios desafíos.
1) El tipo “dueño-director”: Casi todas las empresas familiares comienzan con la gestión y la propiedad en manos de un solo individuo. El gobierno de la empresa tiende a ser informal y concentrado en la persona del fundador. Si bien esta concentración de las decisiones en una sola persona puede tener sus ventajas, por otra parte suele presentar ciertas desventajas, particularmente en cuanto a la intención o habilidad del fundador para delegar y compartir responsabilidades. Una cuestión importante en esta etapa es el equilibrio entre el poder del fundador con otros interesados (“stakeholders”) en la empresa. Otra cuestión importante que deberá enfrentar el dueño-director será la definición de la estructura de propiedad que va dejar a sus herederos.
Algunos fundadores eligen dejar las acciones de su empresa en manos de un solo miembro de la familia. Otros eligen distribuir la propiedad de la empresa en partes iguales entre sus hijos. Las familias que valoran el ideal de la equidad, se inclinan a favor de la solución en la que todos reciben una parte de la propiedad. En cambio los fundadores más preocupados por replicar su modelo de gestión, tienen a dejar la propiedad en manos de uno o pocos herederos.
2) El tipo “sociedad de hermanos”: En la sociedad de hermanos la propiedad esta compartida entre dos o más hermanos/as, que pueden trabajar o no en la empresa. Por definición, estas empresas tienen a ser más grandes y antiguas que las de la etapa dueño-director. Las empresas de este tipo enfrentan varios desafíos.
Primero y antes que nada, deben acordar y desarrollar un proceso para trabajar juntos. Aquí tienen básicamente dos opciones: la autoridad en manos de uno solo de los hermanos o la autoridad compartida entre todos ellos. En esta etapa, probablemente habrá hermanos que trabajen fuera de la empresa familiar, así que la familia necesita pensar sobre cómo se va gestionar la relación entre los que trabajan en la empresa y los que no.
Otro desafío de esta etapa será el asegurar que las distintas ramas familiares no se concentren en buscar sólo el bienestar de sus miembros a costa del beneficio de los accionistas como un todo.
3) El tipo “consorcio de primos”: En el tipo consorcio de primos, la propiedad esta en manos de muchos primos pertenecientes a las diferentes ramas de la familia. En esta etapa generalmente la empresa es más grande y compleja. La familia está más involucrada, con varias generaciones, además hay casamientos y divorcios. La propiedad también es más compleja, ya que puede haber distintas estructuras de propiedad. En esta última etapa de crecimiento, la familia propietaria tiende a ser un grupo más diverso, con un mayor rango de edades, relaciones y antecedentes. De este modo, los vínculos familiares pueden suelen ser más débiles.
En este caso el desafío clave es gestionar la complejidad de la familia y el accionariado asegurando el compromiso de la familia empresaria con la empresa, y evitando que se esta última sea vista sólo como una fuente de recursos financieros. En este caso las familias también necesitan encontrar una forma de salida para aquellos accionistas familiares que quieran salir de la empresa.

(Redacción: tuempresafamiliar.com)

 
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