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Ceferino Sain | Empresas Familiares
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PLANIFICACIÓN

La necesidad de planificar en la empresa familiar

Todo aquel que ha fundado una empresa, en algún momento de su vida, tarde o temprano, se preguntará: ¿Quién se hará cargo de la empresa cuando yo no esté? Toda empresa, más allá de que sea familiar o no, también debería formularse esa pregunta y trabajar para encontrar una respuesta.
2019-06-12
Definir una estrategia para la futura transferencia de la propiedad y dirección de la empresa no es una opción, es una obligación de todo fundador.
Es bastante frecuente que muchos fundadores no sean conscientes del problema de la continuidad. Por lo general consideran su empresa como una «parte» de sí mismos. Puesto que están muy ocupados en el día a día, normalmente no pueden o no quieren tomarse la molestia de planear el cambio generacional. Muchas veces carecen de una perspectiva de futuro para hacer un plan estructurado, porque no siempre son conscientes de su importancia.
Este problema psicológico es muy importante, ya que impide dar el primer paso. Ese primer paso consiste en tomar conciencia del problema. Después de darlo, se podrá analizar la situación para poder planear la sucesión y la continuidad de la empresa con las herramientas adecuadas.
Así antes que nada, el fundador debe comenzar por definir si desea que la empresa siga en manos de su familia. Si es así, entonces necesariamente deberá afrontar el proceso de planificación de la sucesión, y en caso contrario, debería planificar y preparar la empresa para su venta.
Manejar los tiempos
La primera pregunta que surge cuando se habla de la sucesión en la empresa familiar es: ¿Cuándo se debe comenzar a planificar la sucesión? En principio hay tres situaciones que ponen de manifiesto la necesidad de contar con un plan de sucesión, y cada una de ellas puede necesitar de distintos plazos para contar con un plan.
Se necesita tener preparado un plan de sucesión para los casos de muerte, incapacidad o retiro del fundador. La mayoría de lo fundadores piensa que no debe comenzar a pensar en un plan de sucesión hasta que no llegue como mínimo a los 60 años. Esto, aunque no lo parezca, es una imprudencia. En realidad se debe tener preparado un plan de sucesión para cuando llegue el momento del retiro o la muerte.
La primera situación puede ser establecida más o menos a voluntad, en tanto no aparezca una enfermedad o incapacidad; pero en el caso de la segunda, no se sabe cuando ocurrirá. Si un fundador pudiera conocer la fecha de su muerte, entonces podría saber cuando tiene que comenzar a planificar la sucesión. Pero la realidad es que no se la conoce y ella puede ocurrir en 20 años, en 20 días o en horas. Por eso el momento para comenzar a planificar es: ¡Ahora!
Hay un refrán que dice: “No planificar, es planificar un fracaso”. Sin embargo las estadísticas señalan que sólo un porcentaje muy pequeño de las empresas familiares tienen formalizado un plan de sucesión. ¿Porqué hay tantos empresarios que se niegan a priorizar esta tarea? Hay muchas razones, entre ellas: la incapacidad de aceptar la propia mortalidad, los prejuicios o pruritos familiares, la incapacidad de delegar, el desconocimiento de lo que significa planificar la sucesión, la clásica postergación o evasión de las decisiones difíciles, el temor a las consecuencias en la familia y directivos no familiares, etc.
Por otra parte, la mayoría de los fundadores de empresas familiares generalmente están muy ocupados gestionando en día a día de la empresa y no tienen tiempo para planificar el traspaso de la empresa a sus hijos o familiares. En otras palabras, descuidan u olvidan la planificación de su sucesión. Lamentablemente no se dan cuenta que así, no sólo comprometen el futuro de la empresa, sino también la seguridad económica de sus familias.

Ernesto G. Niethardt
Consultor de Empresas Familiares

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